¿Cuáles son nuestros valores sostenibles? Es una buena pregunta…

Mi amor es mi peso, dijo un filósofo. Porque tus amores te hacen volar a una altura que puede dar hasta vértigo.

Lo cierto es que racionalmente, en un mundo de intereses parecería que el ser buen profesional, el respetar un código deontológico, el mantener el secreto o sigilo sobre lo que hacemos, aunque no haya cláusulas de confidencialidad y el tener una jerarquía de valores vertebrada parecen imposibles. Y en gran parte es cierto. A los hombres nos pueden parecer imposibles muchas cosas que luego no  lo son:

¿Hablar a distancia? Hoy es un juego de niños. ¿Obtener una imagen o conjunto de imágenes? Otro ¿Atravesar océanos? Fue gracias a la vela, el timón, la astronomía y la geografía. ¿Volar por el aire como los pájaros? Lo mismo

¿No será que estamos demasiado acostumbrados a ponernos retos que no implican una mejora ética de nuestras personas, empresas y organizaciones y por eso este tipo de “retos de sostenibilidad ética”, como lo es la vida humana hoy en el planeta, nos parecen inabordables e imposibles?

Y es que bueno es ver los logros científicos y empresariales, pero ¿nos hemos fijado bien en los humanos? ¿No es todo un reto, por ejemplo, para dos personas que se quieren sacar adelante una familia, a veces a fuerza de sacrificios heroicos, de retos éticos impresionantes que pasan inadvertidos a la humanidad? Y ¿no es cierto, que de humano, nos parece normal, cuando es necesario un grandísimo sacrificio de amor para lograr muchos de éllos?

Pues si esos milagros cotidianos, como lo es el mismo acto de que pueda comer una grandísima parte de la humanidad todos los días, como el que tantas personas sigan sus vidas adelante y tantísimas se quieran, son posibles ¿No será más bien que nos hemos puesto a nosotros mismos una barrera que nos impide hacer un mundo mejor y más justo, porque nos parece ya imposible por tantos obstáculos que pueden exisitir en nuestros caminos?

Pues si lo crees, tienes un buen paso ya hecho

Carlos Martínez. Proyecto Areté Excelens Etica, Deontologia profesional y valores

 

8 thoughts on “¿Cuáles son nuestros valores?¿Cuáles son “sostenibles”?

  1. Me parecen muy interesantes las ideas que expones,pero la realidad de la vida es mas negra,solo hay que ver la sociedad en general,cada uno a lo suyo,víctimas del sistema capitalista,que es lo que manda,no hay disciplina para con la tierra,que es lo mínimo que se puede exigir como humano y habitante de este planeta..hay que empezar con una nueva educación para fomentar desde principio valores que no tienen que ver nada con el consumismo material generalizado .

    1. Juan Jesús, muchas gracias por tu comentario. Efectivamente somos conscientes de que la vida puede ser negrísima en ocasiones y sobre todo en determinados rincones de la tierra especialmente degradados. He de decir que nosotros partimos de una postura realista, pero afirmamos, al abordar los valores desde un punto de vista científico y filosófico, que aunque estos sean abstracciones o idealizaciones, en definitiva ideas,sin embargo desde el punto de vista lógico si un valor es tal, este DEBE SER, debe realizarse y encarnarse en la realidad. Es más, tenemos el imperativo de la conciencia de realizarlo.(Si A es valor=> A debe ser por imperativo lógico-moral) Y esa es la lucha continua del ser humano desde que el mundo es mundo, al menos del ser humano que trata de no rendirse ante la corrupción que existe más o menos a todos los niveles y existirá siempre más o menos pues el hombre pertenece a una especie que es susceptible de ser corrompida. Ningún ser humano posee pues la perfecta incorruptibilidad ética, ahora bien, de lo que se trata es de que es corrupción sea minima tanto en uno mismo primero como en la sociedad, mediante la formación y la ejercitación de los valores y las virtudes humanas. Platón ya sabía que eran ideas, es decir, que pertenecían al mundo inteligible y que no siempre eran encarnadas o realizadas. Pero se trata de que estos valores y virtudes sean aunténticos paradigmas (παράδειγμα), es decir, modelos y pautas de conducta. Si bien es condición necesaria conocerlos, de ahí la importancia de la formación ética y en valores que difunde este sitio, no es suficiente, porque dicha realización pertenece al ejercicio libre del acto moral, y por ende, meritorio ante el tribunal de la conciencia, de la sociedad y de la propia trascendencia. No digamos si es obligatorio legalmente, porque entonces el “imperativo”, que diría Kant, ya no es categórico o moral, sino además legal. Tema aparte sería sobre la licitud del derecho y de las leyes, tema para escribir un tratado extenso.

      Respecto al respeto a la tierra, existe un conjunto de valores que podemos denominar Ecológicos o mejor aún Ecodúlicos (De la Ecodulia, respeto al medioambiente), con la ventaja de estar desprovistos de contenido ideológico. Incluso cabe hablar de Fisiodulia, como respeto a todo el cosmos y englobado en el valor fundamental “RESPETO” y relacionado a su vez con las virtudes cardinales de la prudencia y la templanza (Recordemos brevemente las cuatro virtudes cardinales Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza). Indudablemente que el consumismo exacerbado, sobre todo por parte de determinados grupos de población, unos por debilidad y otros por no tener escrúpulos al respecto, o una combinación de ambos; produce una presión ambiental tan grande que conduce al deterioro del medioambiente y los ecosistemas, también los humanos por el proceso de corrupción que experimentan sus conciencias, y hace más necesario que nunca recordar que la economía es una ciencia moral, y que cada compra que hacemos es en buena parte un acto moral, al elegir un producto o servicio en lugar de otro en función de una escala a veces inconsciente de valores. Al respecto tambień cabe mencionar los estudios realizados sobre el neuromarketing.
      Es por eso que también la ambición personal debe ser educada y moderada. Los griegos conocían de la necesidad de “embridar” y mitigar las pasiones y conocían a ese proceso y a esa virtud como “sofrósine”(σωφροσύνη) templanza, moderación o también CORDURA. Al respecto podemos recordar también las tradiciones morales castellanas y españolas en general, de austeridad y de felicidad en el minimalismo de la propia hacienda y enseres, al reducirse a los necesarios estrictamente, pues tiene más quien menos necesita, según rezaba el antiguo aforismo castellano y que vienen a reflejar moralmente también la productividad y la escasa riqueza de una tierra poco fértil, pero que sin embargo crecía espectacularmente cerca de las vegas. Es así que la abundancia, si se interpreta como una bendición y un don extraordinario para el reparto, solaz y regocijo, es también algo bueno, pero siempre que no sea un fin en si mismo, sino destinado a favorecer un trabajo que pueda justificar moralmente semejante largueza de medios, como puede ser el trabajo por la justicia social, la investigación científica y técnica, la correcta ordenación jurídica y el tabajo por enfermos y desheredados. Sin embargo, si esa relativa abundancia justifica un desorbitado festín continuado, se convierte en un foco de corrupción y a la postre de degradación económica también, como pudimos atestiguar en esta última, larga, tremenda y profunda crisis, de la que debemos extraer las mejores enseñanzas, como modestia aparte trata de ser este sitio que pretende estar al servicio del bien común y de todos. Es de vital importancia que políticos y gobernantes posean esta “cordura social” de considerar las riquezas como medios a distribuir y también si no fines en si mismos, si bienes a custodiar, cuidar y vigilar para el bien de toda la comunidad, como dicta el sentido común, y no instrumentos para la apropiación de unos pocos, especialmente de los administradores. Es menester que el político esté bien pagado, pero su formación ética debe de ser escrupulosa o corre el riesgo permanente de malversar los preciados y a veces escasos bienes de un barrio, ayuntamiento, comunidad autónoma, nación o comunidad internacional

  2. Más brevemente, con los valores se plantea el siguiente problema. Un valor bueno y válido se da en tal persona, luego ese valor debe ser universal, ya que una persona puede realizarlo. Si el valor es, entonces debe ser, y lo que es más grande aún, SERÁ. Para éllo me remito al libro de D. José María Méndez, Introducción a la Axiología, Capítulo IV. (Antinomia de la libertad). Lo que viene a decir este buen maestro de axiología es que efectivamente el pecado existe, pero eso no es menoscabo ni cortapisa para afirmar que ese valor debe ser, debe realizarse, y que de una manera o de otra, se realizará porque forma parte de una Verdad a la que todo ser humano puede llegar independientemente de su sexo, raza, profesión, religión, etc, con tal de tener un minimo de juicio

  3. La vida, la existencia de cada ser, esta supeditada a la dualidad del bien y el mal, y esta es la substancia, el conglomerado racional que habita en el Alma de cada individuo en menor o mayor cantidad. Ambas dependen a su vez de la inclinación voluntaria dictada por la necesidad y el deseo, pero para poder determinarse en el bien ha de congraciarse con la virtud máxima de la inteligencia, que en todo orden muestra y demuestra que el verdadero desarrollo del ser humano se esculpe en los talleres de la espiritualidad y el intelecto, sometiendo al materialismo al régimen más bajo de sus aspiraciones. El contenido en síntesis y la horma de nuestros principios.

    1. De hecho, en la vida axiológica y ética, es decir, al aplicar nuestros principios a la práctica nos encontramos con la antinomia o paradoja de la libertad, y es que todo hombre estima su libertad, pero esa libertad también actúa en una persona que no se sujeta perfectamente a la voluntad que tiene de realizar un valor-si es que ha sido formado su intelecto apra estimar ese valor-. Hablando en términos puramente axiológicos, por no introducir términos o conceptos pertenecientes a nuinguna religión y para que se vea claramente que la batalla de los valores nos concierne a todos, absolutamente a todos los seres humanos nos encontramos con lo que Nicolai Hartmann -ateo de convicción-, denominó las antinomias (paradojas) de la libertad, que son la paradoja de la causalidad, pues el hombre puede sustraerse a la causalidad física; la paradoja del deber ser, pues puede no realizar lo que debe ser, y por último la propia paradoja del pecado axiológico que es poder realizar el mal. De esta última antinomia se desprende que lo que debe ser, si se da, será obligatoriamente, pues el ser no puede dejar de serlo y por lo mismo, lo que no debe ser no será, pues no puede el no ser pasar a ser (principio de contradicción). Nuevamente nos encontramos con las interacciones entre el Ser y el deber Ser, entre la ética y la metafísica, que serán negadas por algunos contradiciendo las propias leyes lógicas del pensamiento, por las trascendentales consecuencias que tiene la filosofía del Ser y del Valor en la propia vida, que son rechazadas por algunos

    2. Respondo a tu comentario, que literariamente es bastante bello.
      “La vida, la existencia de cada ser, esta supeditada a la dualidad del bien y el mal, y esta es la substancia, el conglomerado racional que habita en el Alma de cada individuo en menor o mayor cantidad.”
      Estoy de acuerdo con que la realidad alberga o consiste en esa dualidad, pero es claro que ningún ser es completamente bueno sino sólo Dios, que es el Bien, el Ser y la fuente de toda bondad, y los seres humanos nos acercamos a un polo o a otro de la realidad moral en función de nuestros actos que nunca son perfectamente buenos, sino suficientemente buenos. A decir verdad existe toda una tradición escrita sobre este tema que pasa de ser moral a ascético y espiritual, por lo tanto. Es decir que los hombres nos movemos en una amplia gama de intensidad en cada una de las virtudes, que son bastantes, a practicar. El sumun de la virtud sería la santidad. Finalmente el hombre debe reconocer que vivir todas esas virtudes del santo es un acto que excede las fuerzas humanas completamente y es una Obra Divina. También sería interesante comentar que desde el punto de vista ontológico todo ser es un bien, y no entiende la ontología de maldad moral, sino sólo de ausencia de bien, que es lo que es el mal desde el punto de vista ontológico. Hago este comentario por la facilidad con que caemos en maniqueísmos y más en España, cosa que nos dificulta la convivencia normal por los sectarismos y radicalismos. Una cosa es que uno quiera claridad en los propios principios y otra que eso se pueda trasladar a los demás, cosa bastante difícil muchas veces

      “Ambas dependen a su vez de la inclinación voluntaria dictada por la necesidad y el deseo, pero para poder determinarse en el bien ha de congraciarse con la virtud máxima de la inteligencia, que en todo orden muestra y demuestra que el verdadero desarrollo del ser humano se esculpe en los talleres de la espiritualidad y el intelecto, sometiendo al materialismo al régimen más bajo de sus aspiraciones. El contenido en síntesis y la horma de nuestros principios.”
      Este párrafo es también muy bello, pero he de apuntar que la necesidad y el deseo son el pecado en definitiva, existente siempre en la vida moral y social (también la laboral, por tanto) . Por otro lado, el logos o la razón nos ayudarían a reconducir ese pecado sólo intelectualmente, y es por eso por lo que el hombre debe ser salvado de sí mismo, de su propia corrupción y de su propio veneno y pecado, porque no basta la razón para reconducir un alma que alberga en sí misma los gérmenes del propio mal y no se puede salvar a sí misma mediante un puro ejercicio intelectual. Y eso es claro porque en nuestra vida existe en mayor o menor medida la incoherencia, el mal moral que ni el mejor de los sistemas políticos y económicos pueden salvar. No olvidemos las gravísimas incoherencias que se dan en el seno de dichos sistemas

  4. Los términos ética y “moral son comúnmente utilizados como sinónimos, pero, aunque están relacionados entre sí, son dos conceptos distintos. En el contexto filosófico, ética y moral son dos términos que se complementan, pero que poseen el origen etimológico y significados diferentes.

    1. Siempre se había dicho que la ética era más la teoría y la moral era más práctica. Estoy de acuerdo con que no son sinónimos exactamente, ya que la ética está más relacionada con la filosofía moral, y la moral es algo que está como ya ínsito en el pueblo, como si la ética fuera la formalización de la moral. No obstante se podrían utilizar ,lato sensu, como casi sinónimos ya que La palabra ética proviene del latín ethĭcus, y este del griego antiguo ἠθικός transliterado como ēthikós. Según algunos autores, es correcto diferenciar êthos, que significa «carácter», de ethos, que significa «costumbre», pues «ética» se sigue de aquel sentido y no es éste. Y moral (del gen. latín mōris, ‘costumbre’, y de ahí mōrālis, ‘lo relativo a los usos y las costumbres’), pero con la diferencia de que la moral dicta más las normas y costumbres EN LA SOCIEDAD y la ética lo realiza en un plano especulativo. De esa manera hay usos y costumbres no aconsejables para los diversos tiempos, aunque en la sociedad actual, acaba siendo una corrección práctica y empírica del propio actuar, dictada por el supuesto sentido común. La ética vendría determinada más por la recta razón y por lo tanto en un plano más especulativo. Sin embargo, también se habla de “ética de los negocios” y de “ética profesional y deontología” siendo así que estas dos disciplinas acaban siendo bastante casuísticas, como por otra parte es imperante en el ambiente intelectual desde la generalización del método del caso en las escuelas de negocios, que es extensible a otras disciplinas como estas citadas. Gracias por su comentario

      Seg

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