Coaching académico

La universidad es una realidad, y más la española, con cierto grado de complejidad. Si por cualquier motivo nuestra base se resiente, tanto porque los conocimientos básicos se nos han desdibujado y olvidado, como por una deficiente metodología y vida universitaria, entonces los resultados nunca serán los esperados con la consiguiente pérdida de tiempo, de dinero, de energías, además de conllevar un sobreesfuerzo por conseguir un nivel académico al que no llegamos. Aunque puede haber razones sobreañadidas, ajenas al estudiante muchas, lo cierto es que somos responsables últimos de nuestros logros académicos y del nivel de formación que poseemos, independientemente de los métodos de evaluación o los planes de estudio más o menos acertados, porque la labor del Estado, o en su caso de la institución académica privada, no puede llegar a nuestro escritorio, donde somos nosotros los que nos enfrentamos con unos conocimientos que en muchos casos nos sobrepasan y debemos aquilatar de alguna manera, aunque no sea la más brillante. Siempre se ha dicho que lo importante siempre es aprender, pero en el caso de las enseñanzas regladas universitarias, eso no es suficiente, debemos también enfrentarnos lo más exitosamente que podamos a nuestros exámenes, y aprobar aprendiendo y eso se hace aprendiendo a aprobar, valga el juego de palabras, y si cabe también, a sacar una nota brillante a ser posible, pues los baremos serán cruciales a la hora de obtener becas y ayudas de estudio o de investigación